Mes: mayo 2016

Este reloj de Super Mario puede ser tuyo por $19.000 dólares

Este reloj de Super Mario puede ser tuyo por $19.000 dólares

Cuando de relojes se trata, uno que sea mecánico y de buena marca y calidad te puede llegar a costar una pequeña fortuna, aunque en muchos casos ese precio está justificado, ya que la mayoría de estos relojes pueden llegar a durarnos generaciones incluso, siempre y cuando reciban un mantenimiento en forma periódica.

A lo largo de los años han llegado hasta el mercado relojes que están inspirados en videojuegos, en series de TV, en películas, en dibujos animados, etc., y estos relojes en algunos casos son baratos y en otros son caros. Pues aquí tenemos un ejemplo perfecto del segundo caso.

Para celebrar el aniversario número 30 de los videojuegos de Super Mario Bros, Nintendo ha decidido unirse al fabricante Romain Jerome para crear un reloj de lujo basado en su conocida franquicia de juegos.

Como podemos ver, se trata de un estupendo reloj de Super Mario, y por supuesto es una edición limitada de la cual existen muy pocas unidades. Solamente 85 unidades del reloj han sido fabricadas, y cada una está a la venta por $19.000 dólares, o para ser más exactos, por $18.950 dólares.

Para comprar un reloj como este necesitamos dos cosas: un gran fanatismo y una gran cantidad de dinero. O bien, si eres un coleccionista, quizá también te pueda interesar comprarlo, puede que algún día su precio suba hasta las nubes.

El reloj cuenta con varios detalles de juegos de Mario, incluyendo no solo al personaje protagonista, sino también algunas de las clásicas nubes y un pequeño hongo. Cabe mencionar que está completamente esmaltado y pintado a mano, así que pueden estar seguros de que se trata de un reloj cuya calidad es de punta.

Fuente: tecnomagazine.net


El relojero recobra su gloria

El relojero recobra su gloria

Se descubre una placa en honor de José Rodríguez Conejero, Losada, que donó en 1866 el reloj de la Puerta del Sol

Madrid satisfizo en Diciembre de 2014 una flagrante deuda. La había contraído en 1866 con un hombre esforzado y singular: José Rodríguez Conejero. Más conocido por Losada, fue el artesano que construyó y regaló a la ciudad el reloj que marca para toda España, ahora entre campanadas y uvas, el bullicioso tránsito entre el último día del año y el primero del que comienza, desde su atalaya de la Puerta del Sol. Una placa, descubierta por el presidente Ignacio González en la Casa del Correo, sede del Gobierno autónomo, lleva desde ayer el nombre del donante que, por sus ideas antiabsolutistas, vivió exiliado en Inglaterra, donde murió en 1870.

Losada había nacido en 1797 en una familia campesina en Iruela, pueblecito leonés de 50 vecinos del área de Ponferrada. De mozo, ingresó en el Ejército, donde adquirió el grado de teniente de Caballería. Opuesto al dictado absolutista de Fernando VII, se adentró en círculos conspiradores clandestinos. Para desbaratar estos grupos, acostumbraba a introducirse en ellos, disfrazado, un superintendente policial de apellido Zorrilla. El policía, ataviado como un fraile, sería descubierto, retenido y obligado a firmarle a Losada un salvoconducto con el que huyó a Francia. En España dejaba, entre sus mejores amigos, al poeta José Zorrilla, hijo de su cruel perseguidor.

Sus pasos le guiaron en 1830 a Inglaterra, donde, fascinado por el arte de la relojería, se consagraría a tal menester, presumiblemente aprendido de relojeros militares durante su estadía en filas. En 1835 contaba ya con una relojería propia en el 155 de Regent Street, una de las calles más cotizadas de Londres. Allí casó con Anne Hamilton Sinclair, con la cual no tendría descendencia. Losada mantendría en la rebotica de su tienda una tertulia por la cual pasarían personalidades como el general Juan Prim i Prat y otros ilustres exiliados. Pese a sus 40 años en el exilio, profesó un profundo amor hacia España, su patria, adonde regresó en tres ocasiones, la última, en 1868. Testaría sus últimas voluntades en Cádiz. En el Observatorio de San Fernando se conservan algunas de sus mejores obras, como reguladores astronómicos y cronómetros para la navegación, construidos por encargo de la Marina española, su más firme cliente. Entre su distinguida clientela figuraban desde Isabel II a Victoria de Inglaterra. La especialidad más lucrativa de Losada había sido la saboneta, un reloj generalmente en oro amarillo de 18 quilates, esmaltado y con dos o tres tapas decoradas —al igual que los biseles de sus cristales—, con bellos motivos florales. Una saboneta, con diamantes y rubíes, le sería encargada por la Armada, que invirtió en ella 39.400 reales de vellón, para regalar al almirante Casto Méndez Núñez, por su actitud en la batalla de El Callao.

Hasta 6.275 relojes de bolsillo, de cabecera, taberna y bitácora, salieron del taller de Losada, que cobró universalidad gracias al reloj de torre que corona el edificio cimero de la Puerta del Sol. “Funciona desde 1866 con cuatro segundos de retraso mensual”, explica Jesús López Terradas, relojero de la Casa Losada que adoptó en 1981 el nombre del gran artesano leonés. Un sistema de pesas, conectado por grandes cables a un núcleo de ruedas dentadas, una de ellas regulada por un mecanismo de áncora, por gravedad despliega un movimiento que enviará su energía a las agujas del gran reloj, rematadas por flores de lis, sobre las cuatro esferas de cobre esmaltado blanco, visibles desde el exterior con su numeración en caracteres romanos, incluido el IIII. Tiene autonomía para una semana. Del reloj cuelga un péndulo de tres metros, que cubre su recorrido en dos segundos. Complementa el sistema una gran bola de latón dorado, cuyo rotundo descenso inaugura el comienzo del año nuevo.

Fuente: elpais.com


Por qué los relojes siempre han tenido tanto que ver con los aviones

Por qué los relojes siempre han tenido tanto que ver con los aviones

17 de diciembre de 1903, a las 0:35 de la mañana. Es la fecha y la hora exactas en que comenzaba una nueva era para el hombre: la era de la aeronáutica. Todo ocurría en la colina de Kill Devil, en la localidad de Kitty Hawk, en Carolina del Norte. Allí, los hermanos Wright veían realizado uno de sus sueños: volar.
Llevaban tiempo investigando sobre cómo podían fabricar una máquina voladora, dotada de motor, con la que el hombre pudiese surcar el cielo, y lo consiguieron. Pilotado por Orville Wright, construido junto a su hermano Wilbur y bautizado como Flyer, la máquina voladora realizó esa mañana cuatro vuelos.

En el primero de ellos se mantuvo en el aire doce segundos, en los que consiguió recorrer una distancia de 36,5 metros. Fue el primer vuelo controlado, propulsado y pilotado de la historia. Los hermanos Wright continuaron desde entonces con sus trabajos, los cuales obtuvieron nuevos resultados y alumbraron otros ingenios voladores, como el Flyer II de 1904 ó el Flyer III de 1905.

Otro pionero de la aviación es el brasileño Alberto Santos Dumont, gran amigo de Louis Cartier: el joyero francés diseñó en 1904 el modelo de pulsera que lleva su nombre, Santos, para que pudiese leer la hora en pleno vuelo. En Brasil está considerado como el padre de la aviación, pasando a la historia por ser el primer hombre en llevar a cabo el primer vuelo-salto, atestiguado oficialmente, de un avión propulsado y tripulado en Europa. El 12 de noviembre de 1906, en el Bois de Boulogne, logró recorrer una distancia de 220 metros en 21,2 segundos con su propio aeroplano, el 14 Bis.

Otra fecha importante en la era aeronáutica es el 25 de julio de 1909, día en el que el francés Louis Blériot se convirtió en el primer hombre en cruzar el Canal de La Mancha en aeroplano. Blériot sería posteriormente el nombre de algunos aviones, cosa que también ocurriría con el nombre Breguet.

Louis Breguet fue uno de los principales innovadores de la aviación francesa, desarrollando entre otros, el biplano Breguet I en 1909. El 23 de marzo de 1911 hacía historia transportando a once personas sobre una distancia de cinco kilómetros a los mandos de un voluminoso monoplano en parasol de diseño propio.
Años más tarde, durante la Primera Guerra Mundial, se crean por vez primera las fuerzas aéreas en ambos bandos, lo que supone el comienzo de la aviación militar. Durante estos años comienzan a popularizarse el reloj de pulsera entre los soldados y los pilotos, que resulta ser más práctico que el reloj de bolsillo, tanto en tierra como en el aire.

Otra figura importante del mundo de la aviación (y asociada directamente a la relojería), es el capitán Charles Lindbergh, quien a los mandos del Spirit of St. Louis lleva a cabo la primera travesía del Atlántico Norte, en solitario y sin escalas. Realizó su hazaña los días 20 y 21 de mayo de 1297 y cubrió la distancia de 5.780 kilómetros que une Long Island (NY) con Le Bourget (París)
Años más tarde, en 1939, daba comienzo la Segunda Guerra Mundial. Ya en estos años era más común el reloj de pulsera y, en concreto para los pilotos civiles y militares, se trataba de un elemento completamente indispensable para realizar con eficacia su labor.

Con el paso de los años, el hombre ha ido consiguiendo otros logros aéreos, incluso otro hecho de gran relevancia histórica que no habría sido posible sin la ayuda de la aeronáutica: la llegada a la luna el 21 de julio de 1969.
Los relojes han estado presentes en el nacimiento de la aviación. Desde que acompañaron a los hermanos Wright aquella mañana de 1903 se han convertido en un instrumento indispensable para realizar cálculos y mediciones en la navegación aérea. Muchas firmas de relojería han fabricado piezas específicas destinadas a los pilotos o relacionadas directamente con la aviación. Son muchas y eso hace imposible plasmar todas ellas en este espacio, pero citaremos algunas:

Lange & Söhne: la casa de Glashu¨tte realizó piezas de gran calidad para la aviación, siendo uno de los proveedores de Lutwaffe alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Utilizó calibres de bolsillo (Lange 48/1, por ejemplo), para adaptarlos a relojes de pulsera con 55 milímetros de diámetro. Aunque enormes, la legibilidad, además de la precisión, era indispensable en las alturas.

Bell & Ross: desde su nacimiento, sus relojes han estado inspirados en la aviación, de la que se ha inspirado para realizar piezas de gran visibilidad, sencillas, precisas, funcionales y fiables.

Breguet: Louis Breguet fue uno de los fundadores de Air France en 1933. Su modelo Type XX fue creado en los 50 especialmente para la aviación francesa.

Breitling: siempre relacionada con la aviación, son famosos sus relojes con regla de cálculo. Posee ediciones limitadas que homenajean hitos de la aeronáutica (como a los Wright), líneas con nombres como Navitimer, Airbourne o Cosmonaute, diversas patrullas aéreas como los Fighters, Eagles o los Wingwalkers, y hasta un avión, Superconstellation.

IWC: una de las grandes pioneras en este campo desde su Mark IX. Posee una colección completa de relojes de aviación y también sirvió a la Lutwaffe. Gran Aviador, Spitfire… Jaeger-LeCoultre: fue proveedor de la aviación francesa por la precisión de sus contadores de vuelo. Destaca su Chronofight.

Longines: su colección Avigation, que proviene de la unión de las palabras aviation y navigation, designa un término de navegación aérea que a principio de los años 20 creó el militar americano Philip Weems (Longines Weems Second-Setting Watch). También crearon, junto a Charles Lindbergh, el reloj que lleva su nombre y con el que realizó su hazaña del Atlántico Norte.

Omega: hizo piezas para la R.A.F. en 1914. Y qué decir de su Speedmaster y la Luna…

Oris: hay que mencionar sus modelos Big Crown, que fueron suministrados a la aviación aliada en la Segunda Guerra Mundial.

Otras firmas a destacar son Alpina, Blancpain, Chronoswiss, Ebel, Fortis, Hamilton, Hanhart, Glashu¨tte, Glycine, Laco, Revue Thommen, Stowa, Tutima, Wempe o Zenith, pero como anunciamos al principio, no habría suficiente espacio ni en todo el número.

Fuente: elpais.com


Omega, cronometrador oficial de los JJOO de Río 2016

Omega, cronometrador oficial de los JJOO de Río 2016

Mazinger Z y Afrodita A, Pedro y Heidi, Jackie y Nuca, … JJOO y … Omega. Aunque este juego de asociaciones inicial parezca más un capítulo del ahora archiconocido “Yo fui a EGB”, la verdad es que la última pareja de la serie no puede ser más cierta habiendo superado, además, las barreras del tiempo a las que sí sucumbieron los dibujos animados de mi infancia (sólo fines de semana). En fin, la cuestión es que el pasado miércoles, 6 de abril de 2016, los Juegos Olímpicos Modernos cumplían nada más y nada menos que 120 años y Omega aprovechaba la efemérides para recordarnos que, por una edición más, y ya sumarán 26 desde 1932, actuará como Cronometrador Oficial de los JJOO de Río 2016.

Haciendo un poco de historia y reproduciendo la información contenida en la nota de prensa, el 6 de abril se cumplieron 120 años de la inauguración en Atenas de los primeros Juegos Olímpicos modernos, conocidos como los Juegos de la I Olimpiada. Desde que el sueño de Pierre de Coubertin – el padre de los Juegos modernos – se convirtiera en realidad en 1896, han tenido lugar muchos cambios tanto en el número de atletas participantes, como en las disciplinas y la forma de cronometrarlas.

1932 fue el primer año en el que una compañía privada se encargó de cronometrar todos los eventos en los Juegos Olímpicos. Fue en Los Ángeles, y OMEGA tuvo el honor de ser la encargada de suministrar un profesional de cronometraje y 30 cronógrafos de alta precisión que previamente habían sido certificados por el Observatorio de Neuchâtel.

En 26 ocasiones desde 1932, OMEGA ha cumplido el papel de cronometrador oficial en los Juegos Olímpicos. El próximo 5 de agosto arrancarán los primeros Juegos Olímpicos que se celebran en América del Sur y, mientras la atención del mundo se centra en Río de Janeiro, OMEGA asumirá su función por vigesimoséptima vez.

A lo largo de su historia como cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos, OMEGA ha ayudado a capturar algunos de los más notables momentos deportivos. La victoria es en ocasiones una cuestión de centésimas, y en Río de Janeiro las cifras hablan por sí solas: habrá 335 marcadores específicos, 79 marcadores genéricos, 480 profesionales de cronometraje, 450 toneladas de material y 200 km de cables y fibra óptica.

Fuente: watch-test.com


El reloj astronómico de Praga, un prodigio del tiempo

El reloj astronómico de Praga, un prodigio del tiempo

El símbolo de la capital checa data de la época medieval y sigue funcionando 605 años después

El reloj astronómico de Praga no es solo el símbolo de la capital checa, también es el mecanismo más antiguo de su estilo en Europa y un prodigio de la época medieval, periodo del que data. Cumple 605 años funcionando a pleno rendimiento y asombrando a los turistas que visitan la plaza de la Ciudad Vieja.

La joya, que se encuentra en la pared sur del Ayuntamiento, tiene tres componentes principales que lo convierten en un reloj singular. El primero de esos mecanismos es el cuadrante astronómico, que indica las 24 horas del día y representa las posiciones del sol y de la luna en el cielo, además de otros detalles astronómicos. Otra parte importante son las figuras animadas que, cada vez que el reloj da las horas, aparecen para hacer el anuncio. Se abren sus ventanas y se da lugar el llamado Paseo de los Doce Apóstoles. La tercera pieza, pero no menos importante, es el calendario circular con medallones, que en un segundo mecanismo, bajo el reloj principal, representa los meses del año.

El reloj, que tiene forma de astrolabio, es un icono para los checos. Fue construido en 1410 entre las columnas que sujetan la torre del Ayuntamiento (que data de 1363). Una estrecha escalera en forma de caracol conduce hasta el espacio donde se instala la singular maquinaria, que tiene un cuidador especial para que nada falle.

En el exterior, cuatro figuras alegóricas flanquean el mecanismo. Se tratan de la vanidad, representada con un espejo; la avaricia, un comerciante judío con su bolsa; la muerte, que es personificada como un esqueleto matando el tiempo; y la lujuria, que es representada por un príncipe turco con su mandolina.

Una simbología que pasa desapercibida para muchos visitantes es la escala del tiempo de Bohemia, una de las tres regiones históricas que componen la República Checa, antes parte de Checoslovaquia. Se trata de unos números dorados que se encuentran sobre el fondo negro del reloj y que indican las horas de la antigua Bohemia, que comienzan a contarse desde la 1 de la madrugada, una particularidad respecto al horario convencional de Occidente, que inicia la cuenta a medianoche.

El reloj forma parte de un complejo, el del centro histórico de Praga, que fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1992. Muchos de sus vecinos creen que el mecanismo funciona como amuleto de la ciudad, ya que la última vez que se detuvo, en 2002, Praga sufrió las inundaciones más graves de su historia.

Fuente: elpais.com