Mes: agosto 2016

Comprarse un reloj suizo ya no está (tan) de moda

Comprarse un reloj suizo ya no está (tan) de moda

El mercado acumula 12 meses de caídas en la exportación, cuyo valor retrocede un 11% en 2016.

Hong Kong, el mayor mercado, compra un 43% menos que hace dos años.

Un reloj fabricado en Suiza es sinónimo de calidad. De construcción artesana y de cuidado por el más mínimo detalle, tanto en su mecánica como en su aspecto exterior. Tener uno siempre ha sido una cuestión aspiracional, la de tener un reloj para toda la vida. O, al menos, hasta ahora.

La relojería suiza avanza en este 2016 hacia un segundo año de caídas en las exportaciones, la medida de referencia para observar la evolución de sus creaciones más preciadas:los relojes de pulsera. Si el ejercicio pasado se registró el primer descenso desde 2009, en este la industria confirma la mala tendencia que se inició hace justo un año. Fue en verano de 2015 cuando comenzó una deriva de continuos retrocesos que han llegado hasta julio de este año. Y las expectativas no son, precisamente, de mejora.

Según los datos de la Federación de la Industria Relojera Suiza, en los primeros siete meses de este año se han exportado 11,9 millones de relojes de pulsera, una reducción de más de 1,5 millones respecto al mismo periodo del año pasado, o un 11% menos. El valor de estas ventas alcanzó los 8.876 millones de francos suizos, 8.100 millones de euros al cambio actual. Esto deja un precio medio de exportación por reloj de 675 euros, cuando a cierre de 2015 este era de 715 euros. Entonces, la industria relojera generó exportaciones por valor de 18.600 millones de euros, lo que ya significó una caída del 3,6%respecto al año 2014.

Los ‘smartwatches’tampoco se consolidan

Cualquier análisis sobre el futuro de la relojería suiza tradicional pasa, inevitablemente, por hablar de los relojes inteligentes. Estos se han identificado como la mayor competencia para los relojes clásicos, sobre todo de cara a las generaciones futuras, más acostumbradas a manejarse, casi exclusivamente, con dispositivos electrónicos.

Según los cálculos de la consultora especializada IDC, el mercado de los relojes inteligentes llegará en el año 2019 a las 200 millones de unidades en todo el mundo.
Sin embargo, los datos correspondientes al segundo trimestre de este año, proporcionados por esa misma fuente, hablan de una caída de ventas del 32%, debido, en su mayor parte, a una caída del 55% del Apple Watch, que abarca el 72% de este mercado. La siguiente es Samsung, con el 7%.

Uno de los principales motivos que han llevado a esta tradicional y exclusiva industrias a pelear contra los números negativos tiene que ver con Asia, y en concreto, con Hong Kong. La ciudad más cara del mundo ha sido, desde 2008, el principal comprador, sin discusión, de este tipo de productos. Solo en 2010, sus importaciones representaron el 25% de todo lo que las relojeras suizas vendieron al extranjero durante ese año. Sin embargo, durante el pasado mes de julio, EE UU se convirtió en el primer importador, después de que Hong Kong registrara una caída del 32% en el valor de las adquisiciones.

Si el análisis se extiende desde enero, el descenso queda en un 27% en comparación con el mismo periodo de 2015, y un 43% menos con el de 2014. Las dudas que se cernieron sobre la economía china a mediados del año pasado han afectado a la ciudad, aunque todos los grandes mercados relojeros han reducido la demanda:un 10% en EEUU, un 9% en Italia, un 13,5% en China, o un 9,3% en España, el 12º país que más relojes suizos importa. En julio, solo Italia y el Reino Unido registraron avances en las importaciones.

Consecuencias

La situación tiene repercusiones para los principales fabricantes. El valor de las ventas del grupo Swatch ha retrocedido un 12% en el primer semestre. El resultado operativo de la división relojera del grupo Richemont, con marcas como Cartier o Jaeger-LeCoultre, cayó un 29% en el último ejercicio, y el de los relojes de LVMH durante el primer semestre, con enseñas como Tag Heuer y Hublot, se mantuvo plano respecto al de 2015.

El grupo Swatch espera que la situación se reconduzca en la segunda mitad del año, sobre todo en mercados que identifica con una mejor tendencia. Entre ellos, Gran Bretaña, Italia o España. Pero sus relojes, y los de sus rivales, están perdiendo el brillo de antaño.

Fuente: Cinco días


Así se miden las pruebas más disputadas del mundo

Así se miden las pruebas más disputadas del mundo

Cada segundo es oro en los Juegos Olímpicos. Por eso Omega es su cronometrador oficial desde 1932

Thomas Edward, atleta de Colorado (EE UU), ganó la prueba de los 100 metros en los Juegos Olímpicos de 1932, celebrados en Los Ángeles. Podría ser un dato semiolvidado más si no fuera porque la decisión de que ocupara el puesto más alto del podio no la tomó una fila de jueces, como era habitual, sino la cámara photo finish y unos cronometradores automáticos: era la primera vez que se utilizaban en las pistas de atletismo.

¿Quién se dedicó a construir esos cachivaches tecnológicos capaces de medir los tiempos de los atletas con mayor precisión que el ojo de un águila? La respuesta es Omega, hasta ese momento reconocida marca de cronógrafos y otros relojes, pero que en 1932 fue nombrada por el Comité Olímpico Internacional cronometrador oficial de sus pruebas. A partir de entonces, la marca tuvo que esforzarse por innovar en sus artefactos al ritmo de la evolución de los atletas. A medida que estos se hacían más rápidos y más fuertes en todas las disciplinas, Omega tenía que ser capaz de registrar los tiempos con una exactitud cada vez más afilada.

Cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Berlín, el maestro relojero Paul-Louis Guignard llevó 185 cronógrafos Omega en una maleta desde la manufactura de la casa en Bienne (Suiza). Estas eficientes máquinas dieron fe de las cuatro medallas de oro que se embolsó el gran atleta estadounidense Jesse Owens. Pero la primera revolución llegó con los Juegos de Londres, en 1946, cuando Omega incorporó una célula fotoeléctrica a una cámara de photo finish que, además, servía para medir los tiempos de cualquier tipo de deporte (después, perfeccionó el aparato y lo bautizó como Race Finish Recording). Ya en plena era del cuarzo y la electrónica, creó la Omega Time Recorder, una máquina que permitía imprimir en un rollo de papel el orden de llegada de los atletas, para que no hubiera ninguna duda de quién había cruzado primero la línea de meta.

A partir de aquí, las mejoras tecnológicas se han sucedido a ritmo vertiginoso. En 1961, fuera del marco de los Juegos, se lanzó el Omegascope, que introducía el concepto de tiempo real en las retransmisiones deportivas al sobreimpresionar el cronómetro en funcionamiento en la pantalla del televisor.

En 1968, en los Juegos de México (España no obtuvo ni una sola medalla, a excepción de una primera posición en pelota vasca, deporte de exhibición), Omega introdujo el Photoprinter, que ayudó a conocer los resultados instantáneamente. Más proezas: la casa instaló altavoces tras cada calle de la pista de atletismo para que los atletas reaccionaran sin retraso al pistoletazo de salida, y quedara claro si alguno había arrancado antes de tiempo. Otra vez en Los Ángeles, pero ya en 1984, apareció una nueva photo finish con imágenes en color que, además, se podía imprimir al instante, así cada atleta podía saber qué había sido de lo suyo (“ostras, ¿he quedado tercero?”). El afán por medir tiempos de Omega permitió saber que el campeón de los 100 metros en los Juegos de Atlanta fue el jamaicano Donovan Bailey, tan sólo cinco centésimas de segundo por delante del namibio Frankie Fredericks, el único medallista de la historia de aquel país.

La misma obsesión de los investigadores de Omega por saber quién ha ganado en una prueba de velocidad hay que aplicarla al resto de disciplinas: jabalina, martillo, disco, salto… y, claro, natación, como ya hemos dicho, deporte fundamental en el devenir de la relación entre la marca y el deporte. En Londres 2012, un vídeo de alta velocidad de Omega determinó que la final de los 200 metros mariposa la había ganado el sudafricano Chad Le Clos, cuando todo el mundo daba por hecho el triunfo de Michael Phelps (por 51 centésimas de segundo). Ahora, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, las innovaciones tecnológicas de Omega siguen ahí, férreas. Un ojo que todo lo ve llamado cámara Myria, dotado de un escáner, no deja ni un milímetro ni un segundo sueltos; nuevos marcadores para el golf que miden al segundo la fuerza de la pegada, la distancia y la posición; innovadoras células fotoeléctricas para analizar la llegada en las pruebas de atletismo y un nuevo sistema de detección de salida falsa. Sí, como se suele decir, estamos vigilados.

La presencia de Omega en los Juegos Olímpicos no se limita a proporcionar instrumentos de medición, sino también a Omega House, un espacio que acoge eventos y fiestas. Uno de sus invitados más ilustres ha sido el astronauta Buzz Aldrin, que viajó a la Luna en 1969 con un Omega Seamaster en la muñeca, y que visitó Omega House, en Rio, el pasado miércoles 10 de agosto. “O exploramos o desaparecemos”, comentó a propósito del espíritu de superación y exigencia que muestran los atletas que están disputando las medallas más codiciadas del mundo en la ciudad brasileña.

Fuente: noticias.lainformacion.com


Madridjoya

Madrid Joya acogerá un total de 200 expositores con las últimas tendencias del sector

La feria Madrid Joya, que se celebrará del 7 al 11 de septiembre en el pabellón 10 de Ifema, acogerá un total de 200 empresas expositoras que mostrarán las últimas tendencias del sector joyero.

Según ha informado Ifema en un comunicado, firmas como Pedro Durán, Pedro Hernando o J de Luz, también estarán presentes en el evento y mostrarán una variedad de novedades en artículos realizados en plata, con chapados en oro y cristal.

Marcos, artículos para bebés, placas de homenaje, relojes, piezas de menaje, religiosas y elementos decorativos, como cajas, jarrones, vasijas, conformarán una oferta repleta de creatividad y calidad.

El salón, que contará con la participación de 200 empresas se afianzará de esta manera “como una de las plataformas de referencia profesional más sólidas y representativas del escenario europeo”.

De igual modo, la feria ofrecerá a los visitantes la oportunidad para conocer las últimas tendencias del mercado de la joya internacional, así como la posibilidad de contactar con nuevos proveedores y obtener información sobre la última moda en joyas antes de la campaña de Navidad.

Fuente: noticias.lainformacion.com


Tag Heuer presenta su SmartWatch

Tag Heuer presenta su SmartWatch

El nuevo y potente smartwarch de Tag Heuer fue bautizado con el nombre de “Connected Watch”, este es 100% compatible con los sistema operativos Android y iOS, además de contar con un excelente y sobrio diseño.

El gigante de los relojes de lujo suizo, mejor conocido como Tag Heuer, lanzó la semana pasada su primer reloj inteligente o smartwatch, el cual fue creado en asociación con las empresas Intel y Google. Ya se encuentra totalmente disponible en las tiendas de electrónica de todo el mundo, asi como también en las tienes en línea, el precio del mismo ronda los $1.500 dolares.

Lo primero que resalta del nuevo Connected Watch es su impecable diseño. Su fabricación esta realizada en titanio, por lo que es un reloj bastante liviano (pesa aproximadamente 52 gramos) y muy cómodo de usar. Su correa esta hecha de caucho vulcanizado con un cierre desplegable y pulsadores de seguridad de titanio. Este maravilloso reloj tiene un diámetro de 46 mm y un grosor de unos 12,8 mm. Por lo que puede resultar un poco voluminoso para aquellas personas están acostumbradas a los relojes ultradelgados.

A diferencia del famoso Apple Watch, la espectacular pantalla del Connected Watch es completamente circular (es toda táctil y de 1,5 pulgadas de diámetro). La pantalla es digital y mantiene la inconfundible estética tradicional de un lujoso reloj suizo.

Cuenta con un botón físico ubicado en la parte derecha que ofrece varias funciones, tales como ir al menú de opciones y encender y apagar la pantalla del reloj.

El Tag Heuer tiene como sistema operativo Android Wear. Y para su funcionamiento, este necesita de una aplicación llamada “Android Wear Smartwatch”, la cual se puede descargar gratuitamente en el móvil.

Su procesador es un Intel de doble núcleo de 1,6 GHz y consta de 1 GB de RAM, características que brindan un muy buen desempeño en esta clase de dispositivos que se visten.

El Connected Watch permite a los usuarios el iniciar, contestar y rechazar llamadas sin tener que sacar el celular del bolsillo, carteta o maletín. Este una excelente opción para iniciar una conversación sin necesidad de tener el celular en oreja. Pero sin embargo, para una conversación mas privada es necesario utilizar auriculares. También podrás enviar y recibir mensajes de texto, añadir alarmas e iniciar rutas, entre otras funciones bastante interesantes, todo esto mediante útiles comandos de voz.

Su batería (410 mAh) ofrece una autonomía respetable de hasta un día completo, aunque puede ser menor si el uso que se le da es muy intensivo. El reloj se carga completamente en una hora y para esto requiere de un cargador magnético.

Fuente: tecnomagazine.net